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domingo, 13 de mayo de 2012

Una nueva generación de niños bilingües


Abres la puerta de su habitación y ves una carita inocente que te observa con una mirada limpia y pura.  ¿Ves algo más?

Lo que estás viendo es la máquina de aprendizaje más poderosa del universo. Tu hij@ es un disco duro vacío esperando una entrada constante  de datos que absorberá sin ninguna dificultad. Esa cabecita tan pequeña tiene en su interior un cerebro que forma millones de nuevas conexiones al día. Puede distinguir todos los sonidos de todas las lenguas, sean del país que sean, y sea el idioma que sea.

Los bebés que viven en un ambiente bilingüe aprenden la diferencia entre los dos idiomas incluso desde antes de nacer. El recién nacido es capaz de distinguir la existencia de dos lenguas si las ha escuchado previamente desde el vientre materno, frente a un bebé que sólo escuchó un idioma desde el útero y sólo presta interés a esa.

Nunca se debe obligar al niño a hablarlo. Lo importante, al principio, es que el niño lo escuche siempre y se familiarice con él poco a poco, sin prisas ni obligaciones. No obstante, existen algunos científicos que recomiendan que el niño aprenda una segunda lengua sólo cuando tenga suficiente conocimiento de la materna.

¿Cómo se aprende el segundo idioma?

Igual que el primero. Inmerso en situaciones comunicativas, el niño escucha, imita y poco a poco va construyendo su propio lenguaje, siguiendo un orden.
Primero ensaya los sonidos de cada lengua; ya entre los cuatro y los seis meses el bebé es capaz de distinguir cuándo se comunican con él en idiomas diferentes observando la posición de la boca. Ellos imitan estas posiciones para obtener los mismos sonidos, que ensayan hasta el aburrimiento.
Al poco tiempo emiten sus primeras palabras sueltas que utilizan en sentido amplio: es la famosa «holofrase», en la que la palabra «pan» significa «dame pan, por favor». Poco a poco van ampliando su vocabulario, diferenciando matices como el singular del plural y construyendo frases más complejas. En el plano sintáctico primero adquieren el tono interrogativo («¿por qué?»), para luego añadir las partículas interrogativas («qué, cómo, cuánto») y luego integrarlo todo en frases complejas («¿cuánto falta para el parque?»).

Los niños deben empezar con la segunda lengua lo antes posible. Pero sólo empezar antes no garantiza mejores resultados. Han de darse otras condiciones:

Cantidad: Muchas horas. Para alcanzar niveles nativos, el niño ha estar expuesto a los estímulos lingüísticos muchas horas, como parte de su rutina. No adquirimos nuestra primera lengua por completo hasta los doce años aproximadamente, y después seguimos mejorándola toda la vida.

Intensidad: El contacto con la otra lengua es eficaz cuando impregna la vida del niño. Por eso, cuando no se aprende en el hogar, son muy eficaces los programas de inmersión.

Necesidad o deseo de establecer comunicación. ¿Por qué si tenemos una relación sentimental con un extranjero adquirimos su lengua más rápido? La adquisición de un idioma depende del deseo de comunicarnos con otro, de la necesidad de hacerlo. Los niños aprenden a hablar una lengua para comunicarse con sus iguales.

Nosotros queremos ayudarte. Ofrecemos un entorno en el que tu peque pueda aprender inglés de forma natural… y tú también! Acompaña a tu peque en esta experiencia y continúa con el aprendizaje en tu casa.
Ayuda a tu hij@ a formar parte de una nueva generación de niños bilingües. 


www.pequebabies.com

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