Una
nueva generación de niños bilingües
Abres
la puerta de su habitación y ves una carita inocente que te observa con una
mirada limpia y pura. ¿Ves
algo más?
Lo
que estás viendo es la máquina de aprendizaje más poderosa del universo. Tu hij@
es un disco duro vacío esperando una entrada constante de datos que absorberá sin ninguna dificultad.
Esa cabecita tan pequeña tiene en su interior un cerebro que forma millones de
nuevas conexiones al día. Puede distinguir todos los sonidos de todas las
lenguas, sean del país que sean, y sea el idioma que sea.
Los
bebés que viven en un ambiente bilingüe aprenden la diferencia entre los dos
idiomas incluso desde antes de nacer. El recién nacido es capaz de
distinguir la existencia de dos lenguas si las ha escuchado previamente desde
el vientre materno, frente a un bebé que sólo escuchó un idioma desde el útero
y sólo presta interés a esa.
Nunca
se debe obligar al niño a hablarlo. Lo importante, al principio, es que el
niño lo escuche siempre y se familiarice con él poco a poco, sin prisas ni
obligaciones. No obstante, existen algunos científicos que recomiendan que el
niño aprenda una segunda lengua sólo cuando tenga suficiente conocimiento de
la materna.
¿Cómo se aprende el
segundo idioma?
Igual
que el primero. Inmerso en situaciones comunicativas, el niño escucha,
imita y poco a poco va construyendo su propio lenguaje, siguiendo un orden.
Primero
ensaya los sonidos de cada lengua; ya entre los cuatro y los seis meses el bebé es
capaz de distinguir cuándo se comunican con él en idiomas diferentes observando
la posición de la boca. Ellos imitan estas posiciones para obtener los mismos
sonidos, que ensayan hasta el aburrimiento.
Al
poco tiempo emiten sus primeras palabras sueltas que utilizan en sentido
amplio: es la famosa «holofrase», en la que la palabra «pan» significa «dame
pan, por favor». Poco a poco van ampliando su vocabulario, diferenciando
matices como el singular del plural y construyendo frases más complejas. En el
plano sintáctico primero adquieren el tono interrogativo («¿por qué?»), para
luego añadir las partículas interrogativas («qué, cómo, cuánto») y luego
integrarlo todo en frases complejas («¿cuánto falta para el parque?»).
Los
niños deben empezar con la segunda lengua lo antes posible. Pero sólo empezar
antes no garantiza mejores resultados. Han
de darse otras condiciones:
Cantidad: Muchas horas. Para
alcanzar niveles nativos, el niño ha estar expuesto a los estímulos
lingüísticos muchas horas, como parte de su rutina. No adquirimos nuestra
primera lengua por completo hasta los doce años aproximadamente, y después
seguimos mejorándola toda la vida.
Intensidad: El contacto con la
otra lengua es eficaz cuando impregna la vida del niño. Por eso, cuando no se
aprende en el hogar, son muy eficaces los programas de inmersión.
Necesidad o deseo de
establecer comunicación. ¿Por qué si tenemos una relación sentimental con un
extranjero adquirimos su lengua más rápido? La adquisición de un idioma depende
del deseo de comunicarnos con otro, de la necesidad de hacerlo. Los niños
aprenden a hablar una lengua para comunicarse con sus iguales.
Nosotros
queremos ayudarte. Ofrecemos un entorno en el que tu peque pueda aprender
inglés de forma natural… y tú también! Acompaña a tu peque en esta experiencia
y continúa con el aprendizaje en tu casa.
Ayuda
a tu hij@ a formar parte de una nueva generación de niños bilingües.
www.pequebabies.com
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